Estos días he vuelto a leer algunos fragmentos de mi diario del 2010.
Al hacerlo, he visto cómo hay temas que siguen apareciendo, preguntas, emociones que, de una manera u otra, continúan visitándome.
A mí no me sorprende; forma parte del proceso.
Pero quizá a otras personas sí les llame la atención:
¿cómo puede ser que, después de tanto trabajo interior, de tantas formaciones, lecturas y procesos, haya cosas que se repiten?
El trabajo interior no va de reinventarse
Y justo ahí está la clave: el trabajo interior no se trata de cambiar radicalmente.
No se trata de convertirte en otra persona, ni de arrancar de raíz todo lo que te duele o te incomoda.
Se trata de relacionarte de otra manera con lo que acontece, de mirarte con más conciencia y menos juicio, de modularte con lo que ocurre fuera sin perderte dentro.
La historia puede repetirse, pero tú ya no eres la misma
Leerme quince años después me muestra que la vida sigue proponiéndome los mismos temas, pero que yo ya no los vivo igual.
Donde antes me desbordaba, ahora puedo observarme y no quedarme atrapada en la narrativa.
Donde antes reaccionaba, puedo escuchar las voces que se alzan en mi cabeza, reconocer mis sensaciones corporales y, de esta manera, puedo responder.
Ese es, para mí, el verdadero cambio: no el de la historia, sino el de la mirada y la respuesta.
Lo que no te dicen sobre las “transformaciones”
Por eso me cuesta tanto cuando veo discursos que prometen transformaciones fulminantes o la posibilidad de “romper con todo lo anterior”.
No solo porque no son reales, sino porque generan más culpa que alivio.
Muchas personas se apuntan a cursos o terapias creyendo que al final del proceso saldrán convertidas en alguien totalmente distinto.
Y cuando eso no ocurre, creen que hay algo mal en ellas.
Pero no hay nada mal: lo que falla es la expectativa.
Integrar, no eliminar
El trabajo interior no busca eliminar partes de ti, sino integrarlas.
No se trata de una versión nueva, sino de una visión y comprension más compasiva e informada sobre ti.
Y precisamente de eso hablaremos en el próximo encuentro de Habitar(se) —el martes 25 de noviembre, de 19:30 a 20:30—, donde exploraremos las narrativas internas que nos acompañan: esas voces que nos cuentan quiénes somos, lo que podemos o no podemos, lo que deberíamos sentir o hacer.
Si no estuviste en el encuentro anterior, puedes apuntarte a través de este enlace.
Te recuerdo que estos encuentros son online y gratuitos.
Será un espacio para conocernos algo más con suavidad, dar forma a esas voces y reconciliarnos, poco a poco, con nuestra propia historia.
